sábado, 17 de julio de 2021

No es porque nos guste espiar a los vecinos; no, ni eso ni nada parecido. Pero a las ocho están en la cocina, frente a esta ventana que da a otras ventanas, y los vemos. Comida no nos falta y a esa hora sacamos las bandejas del congelador, ordenadas de a dos y para cada día.

En el verano eran solo siluetas, pero ahora es muy fácil seguirlos y (¡que no lo sepa nadie!) los seguimos. Uno de ellos se agacha y corta algo, seguramente verduras por lo que se demora. El otro toma un trozo de carne y pasa toda la primera copa de espumante aliñándola con lo que saca de unos frascos alineados. Se miran y se ríen; se miran y se ríen noche a noche, como si el miedo no anduviera rondando todavía. Cuando terminan, dejan la luz prendida, en una película al revés en que no hay negro entre una escena y otra.

martes, 29 de junio de 2021


 

A mitad de la cuadra hay una catarata de florcitas naranja que se escapan de una reja. Frena la bicicleta y está a punto de sacar la cámara de la mochila cuando alguien sale al balcón del segundo piso. “¡Lo felicito!”, grita, antes de darse cuenta que es una mujer de la que alcanza a ver solo el borde las canas, detrás de varios árboles añosos. “¿Quién es?", pregunta ella, mirando la vereda sin anteojos.

Hablan, él con la cámara agarrada a dos manos en la espalda y ella apoyada en la baranda. Él: “Paso todas las semanas por aquí y no la había visto”. Ella: “La planté hace veintitrés años, cuando me mudé aquí”. Él: “¡La felicito!”. Ella: “¿Qué?” Él: “Que la felicito… muchas gracias”. Ella: “Gracias a usted. No salgo desde marzo y es la primera vez…”. Se despiden después de media hora y él enfoca de lejos, saca todas las fotos que quería sacar y mira atrás, apoyándose en la bicicleta sin ganas de alejarse.


 

Cuando se les termina el sueño y se encuentran los tres de madrugada, juegan con los sonidos que les llegan: imaginan que los perros son de campo y se ladran de un lado al otro de un estero, cambian el arrastre de los tarros de basura por el sonido antiguo de una carretela. Pero, hagan lo que hagan, el silencio se cuela; no hay nada que agregarle. Solo unas gotas de lluvia, que no son más que eso: gotas, lluvia.

domingo, 13 de junio de 2021


 

Hay distintos tipos de silencio, de eso se ha dado cuenta. El de la medianoche, mucho después de las motos solitarias. El de las seis de la mañana, que se extiende mientras va amaneciendo y deja imaginar un cerro, un campo, un mar lejos del mar. Ahora también, el de las tardes largas que antes llenaban niños, taconeos, carrasperas; un silencio forzado, lejos de la luz llena de esa hora.