sábado, 16 de mayo de 2020


El día en que lo dieron de alta, cuando lo llevaban en silla de ruedas hasta la entrada del hospital, un médico tan joven que parecía estudiante en práctica se inclinó para que nadie lo escuchara y le dijo: “Cuénteme, ¿y llegó a sentir miedo?”.
No pudo contestarle más que con una sonrisa y miró fijo la bolsa con las cosas que le habían devuelto, para que no le viera los anteojos empañados. Miedo es lo que sentía cuando en la noche nadie se acercaba a preguntarle cómo estaba, cuando escuchaba arrastrar una camilla. O recordando la vista de su calle llena de sol al mediodía, que guardó tres semanas preguntándose.

domingo, 10 de mayo de 2020



En la segunda salida que le permitieron en la semana, aprovechó de caminar despacio por el barrio, demorándose en las calles vacías. Los de siempre iban paseando a sus perros, los únicos felices con las veredas libres. No había mucho más fuera de las rejas de las casas en las que se enroscaban unas ramas o un asomo de flor, como si desmintieran. 

sábado, 9 de mayo de 2020



Todos los días hace lo que puede. Ejercicios antes del desayuno, lectura de los diarios, caminata en los pocos pasillos sin muebles que le permiten estirar las piernas. Después cocinar, limpiar, lavar turnándose con ella misma en las tareas. En la tarde, vuelta a revisar lo que escriben los otros, sus chistes y sus miedos, sus mínimas victorias. A veces, también pinta o escribe un par de horas y a las ocho, quizá una película.
El cansancio no encaja con lo hecho. Es un cansancio no de movimiento ni de dolor de espalda, que no se llama angustia pero pesa.



Eran cerca de treinta años juntándose un domingo por mes a media tarde para un té compartido, conversaciones largas. Esta vez cada uno se apareció con lo que pudo: Carmen con las mismas galletas de todos los domingos, Sara y Javier con un pan recién hecho, Victoria con los dos quesos que tenía. Y los fueron comiendo, muy despacio; mordisco y reflexión, recuerdos de lo hecho en la semana. Seis caras pensativas y alineadas para pensar ese mundo que no se imaginaban.