viernes, 19 de agosto de 2016
Escribes.
Como todas las noches, te sientas a escribir.
A veces, solo unas pocas líneas, un retrato, una imagen.
Como
todas las noches, describes lo que sea: una conversación entre dos
desconocidos, una sonrisa, algunas frases sueltas sin ningún punto aparte.
Escribes
cuentos que no llevan a nada, título y poco más, deshilachados.
Escribes
y una noche el cuento se completa, no porque lo hayas querido más que otros.
Simplemente.
Siempre en la noche, trataba de imitar ese ruido que
bajaba golpeando desde el cielo. Lo intentaba con piedras, con maderas, con la voz
inclusive, mientras los demás dormían tranquilos en su propio silencio. Nada
alcanzaba a imitar el temblor y tanta fuerza, pero seguía intentándolo, ahora
con cascabeles, con pedazos de huesos, por él y por los otros. No sabía y no lo
supo nunca que era el primer músico, ahí, desde ese fondo de las rocas oscuras.
viernes, 29 de julio de 2016
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