sábado, 2 de enero de 2021
En el último día del año, cuando lo esperaban los niños y hasta los no tan niños para jugar un rato a los recuerdos, nos desilusionó el organillero que venía todas las tardes, sábado y domingo y los días de semana. No llegó ese 31 de diciembre con las rancheras de siempre y una canción de Violeta Parra apenas distinguible. Quizá porque prefirió entretener a la gente de su barrio, porque lo contrataron para una presentación en línea de tradiciones musicales; quizá porque tenía fiebre. Nunca llegamos a saberlo.
jueves, 31 de diciembre de 2020
El trompetista del que solo llegan ecos otros días hoy se escucha de cerca, instalado en un banco de la plaza. Toca “La canción del adiós”, anticipo de las doce en versión jazz que aplauden los vecinos desde los balcones o acercándose tímidos con una botella de champaña en este 31 de diciembre sin fiestas hasta la madrugada.
domingo, 27 de diciembre de 2020
Después de pedirle confirmar que no es un robot con fotos de bicicletas, motos y puentes sobre ríos desconocidos, en la encuesta que lleva contestando hace seis meses le preguntan si ha salido de su casa, para qué y cuántas veces. “Todos los días” querría contestar, pero eso no figura entre las alternativas. Si salió a caminar, con el permiso que se exige, y pone 1 porque le da vergüenza. Si recibió visitas y eso es fácil, porque los únicos encuentros son de lejos. Si cree que la epidemia va a seguir durante todo el año que está a punto de comenzar. De 1 a 7, su primer impulso es poner 10, pero se anima apenas con un cinco para dejarse dos puntos de esperanza.



